sábado, 8 de marzo de 2025

REFORMA LEGISLATIVA PARA COMBATIR LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN FORMA EFECTIVA.

 


La legislación actual ha demostrado ser completamente ineficiente para disminuir los hechos de violencia familiar y de género que frecuentemente terminan en femicidio. Ante la actitud de políticos, organizaciones feministas y público en general, que se limitan a protestar sin aportar una solución efectiva, considero necesario proponer la siguiente reforma legislativa.

 

REFORMAS AL CÓDIGO PENAL.

Artículo 94 ter.- Internación: Las autoridades policiales deberán proceder a la inmediata detención e internación en un establecimiento cerrado de salud mental de la persona que cause cualquier tipo de lesiones a alguno de los integrantes del grupo familiar. A tal efecto se entiende por grupo familiar el de las personas actualmente convivientes –sean o no familiares- y las que en alguna época lo hayan sido o se encuentren en una situación equivalente por razones de vecindad. De dicha medida se dará informe inmediato al juez.

En igual forma se procederá ante la denuncia formal del damnificado o de familiares, vecinos, allegados, y toda otra persona que considere en riesgo la vida o la integridad física de las víctimas.

La misma medida se tomará en el caso de quien viole cualquier medida judicial de restricción de acercamiento.

Si de la evaluación de peritos médicos psiquiatras y de psicólogos o de la información producida en trámite sumarísimo sobre el hecho y sus antecedentes surgiera que existe algún riesgo de que la conducta del internado  puede repetirse, el juez deberá disponer como medida de seguridad que  la internación continúe en el citado Si de la evaluación de peritos médicos psiquiatras y de psicólogos o de la información producida en trámite sumarísimo sobre el hecho y sus antecedentes surgiera que existe algún riesgo de que la conducta del internado  puede repetirse, el juez deberá disponer como medida de seguridad que  la internación continúe en el citado establecimiento cerrado de salud mental.  La medida se mantendrá hasta que, previa sustanciación con audiencia del ministerio público y el dictamen de los peritos que declaren desaparecido el riesgo, el juez estime que el imputado se encuentra en condiciones de recuperar su libertad.

En el caso de prolongarse la internación por más de un mes, finalizada ésta se dispondrá una restricción de acercamiento y la suspensión preventiva del régimen de visitas si correspondiere, ambas por el término de un año.

 En el mismo caso deberá disponerse la internación de personas menores de edad por las causales establecidas en este artículo, la que se efectuará en un  por las causales establecidas en este artículo, la que se efectuará en un establecimiento cerrado de salud mental especializado en niños o en adolescentes según el caso. De no existir tales establecimientos de carácter público, el Estado deberá efectuar las erogaciones necesarias para su internación en un establecimiento privado especializado.

RTICULO 72.- Son acciones dependientes de instancia privada las que nacen de los siguientes delitos:

1º) Los previstos en los artículos 119, 120 y 130 del Código Penal cuando no resultare la muerte de la persona ofendida o lesiones de las mencionadas en el artículo 91.

2º) Lesiones leves culposas.

3º) Lesiones leves dolosas, salvo el caso del art. 94 ter., o en los casos que leyes especiales lo dispongan.

ARTICULO 244. – Se impondrá prisión de dos a cuatro años al que denunciare falsamente los hechos tipificados en el art. 94 ter y en los casos de los arts. 1 y 2 de la Ley Nº 24.417. La misma pena se impondrá a quien prestara falso testimonio en los mismos casos.

 

PROTECCIÓN CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR (Ley Nº 24.417)

ARTICULO 1º — Toda persona que sufriese lesiones o maltrato físico o psicológico por parte de alguno de los integrantes del grupo familiar podrá denunciar estos hechos en forma verbal o escrita ante el juez con competencia penal o en materia de Familia. A los efectos de esta ley se entiende por grupo familiar el de las personas actualmente convivientes –sean o no familiares- y las que en alguna época lo hayan sido.

ARTICULO 2º —También podrán denunciar estos hechos los familiares, vecinos, allegados, y toda otra persona que considere en riesgo la vida o la integridad física de las víctimas.

ARTICULO 3º — Cuando las autoridades policiales tomen conocimiento de alguno de los hechos anteriormente mencionados en que se hayan producido lesiones, deberán proceder a la detención inmediata del autor o autores y a su internación en los términos del art 94 ter. del Código Penal. Las autoridades policiales deberán dar inmediata intervención a la fiscalia y al juez penal en turno.

ARTICULO 4º — En los casos en los que no existan lesiones, el juez podrá adoptar, al tomar conocimiento de los hechos motivo de la denuncia, las siguientes medidas cautelares:

a) Ordenar la exclusión del ….

 

LEY DE SALUD MENTAL (Ley 26.657)

 ARTICULO 14. — Salvo en los casos en los que se disponga en virtud de una norma penal, la internación es considerada como un recurso terapéutico de carácter restrictivo, y sólo puede llevarse a cabo cuando aporte mayores beneficios terapéuticos que el resto de las intervenciones realizables en su entorno familiar, comunitario o social. Debe promoverse el mantenimiento de vínculos, contactos y comunicación de las personas internadas con sus familiares, allegados y con el entorno laboral y social, salvo en aquellas excepciones que por razones terapéuticas debidamente fundadas establezca el equipo de salud interviniente.

ARTICULO 20. — La internación involuntaria de una persona debe concebirse como recurso terapéutico excepcional en caso de que no sean posibles los abordajes ambulatorios, y sólo podrá realizarse cuando a criterio del equipo de salud mediare situación de riesgo cierto e inminente para sí o para terceros, en cuyo caso se aplicarán las normas penales correspondientes.

ARTICULO 23. — Salvo en los casos en los que la internación se disponga en virtud de una norma penal, el alta, externación o permisos de salida son facultad del equipo de salud que no requiere autorización del juez.

ARTICULO 27. — Queda prohibida por la presente ley la creación de nuevos manicomios, neuropsiquiátricos o instituciones de internación monovalentes, públicos o privados. En el caso de los establecimientos que se requieran para efectuar las internaciones dispuestas por las normas penales, los actuales se deberán adaptar a tal fin hasta su sustitución definitiva por  los institutos especiales estatales que se crearán al efecto. Para los demás casos se deben adaptar los ya existentes a los objetivos y principios expuestos, hasta su sustitución definitiva por los dispositivos alternativos.

 

 

 

  

domingo, 2 de marzo de 2025

El estado y la democracia en Cuba

 


Órganos de Gobierno:


Asamblea Nacional del Poder Popular

El parlamento unicameral cubano, la Asamblea Nacional del Poder Popular, es el órgano supremo del poder del Estado. Tiene las potestades constituyente y legislativa, así como la atribución de elegir a los miembros de los órganos ejecutivos, judiciales y complementarios de instancia superior.

Los diputados cubanos de la Asamblea Nacional no son propuestos por ningún partido, ni siquiera por el Partido Comunista de Cuba, sino por los delegados de las Asambleas Municipales elegidos por el propio pueblo, aunque su amplia mayoría milita en él.

Los gastos de las elecciones son sufragados por el Estado, e incluso queda prohibido por la ley que los candidatos hagan campaña a su favor. De este modo, para dar a conocer a los candidatos se utilizan otros métodos, como la colocación de biografías y fotos de los candidatos en lugares públicos de la Circunscripción Electoral, y los candidatos, todos juntos, se reúnen con los electores en locales públicos, en centros de trabajo, estudiantiles, cooperativas agrícolas, etc.

El diputado cubano no rinde cuenta de su actuación al partido, sino, única y exclusivamente, como establece la ley, a sus electores y a la Asamblea del Poder Popular del municipio por donde resultó elegido.

La Asamblea Nacional se reúne en dos períodos de tres o cuatro días por sesión ordinaria al año, y en sesión extraordinaria cuando lo solicite la tercera parte de sus miembros o la convoque el Consejo de Estado. En ella los diputados se reúnen en sus respectivas Comisiones para tratar y discutir todos los asuntos que son de su competencia. En estas reuniones es frecuente y normal que participen Ministros y máximos dirigentes de organismos estatales para informar de su trabajo y conocer de las preguntas y criterios de los diputados.

Como parte de ese mismo proceso, una buena parte del tiempo los diputados se reúnen en sesión plenaria para que Ministros del Gobierno informen de su gestión. En este contexto se produce un amplio debate, se hacen preguntas de todo tipo, se formulan críticas y sugerencias sobre las que los Ministros deberán responder de inmediato o en plazo breve.

Al finalizar este proceso la Asamblea pasa a debatir, en sesión plenaria, el Orden del Día, que previamente deberán aprobar los diputados, el cual contempla en primer lugar, los asuntos que la propia Constitución obliga:

Presupuesto de la Nación.

Política económica y su comportamiento.

Proyectos de leyes.

Evaluación de programas y actividades de los Organismos de la Administración Central del Estado.

Analizar y aprobar los Acuerdos del Consejo de Estado.

Designación de miembros del Consejo de Ministros.

Elección de jueces y fiscales.

También el Orden del Día contempla temas de actualidad que previamente fueron sugeridos por las Comisiones Permanentes. A su vez, cada diputado puede formular propuestas de temas al momento mismo en que se pone a consideración el Orden del Día para su aprobación.

Entre cada sesión de la Asamblea Nacional se mantienen funcionando las Comisiones Permanentes de Trabajo (que son nombradas por la propia Asamblea Nacional), las que cuentan con un plan temático para todo el año, que previamente han aprobado sus integrantes; y, que contiene también asuntos que han sido indicados por el presidente de la Asamblea Nacional. Igualmente se sostienen activos los Grupos Parlamentarios de Amistad que mantienen vínculos con parlamentos de todas las regiones del mundo.

Para hacer un uso racional del tiempo de cada diputado, teniendo en cuenta que estos no son profesionales de la actividad parlamentaria; y, que por tanto, se mantienen laborando en sus respectivos centros de trabajo, cada diputado realiza fundamentalmente las tareas encomendadas por la Comisión Permanente en el ámbito de la provincia donde reside.

Al menos dos veces al año, el diputado ha de reunirse con sus electores para conocer de sus opiniones, demandas y críticas sobre situaciones de la comunidad o del funcionamiento de empresas y organismos estatales. Estos encuentros se desarrollan en un proceso que dura de dos a tres meses.

Además, el diputado debe participar en las sesiones ordinarias de la Asamblea del Poder Popular del municipio en el cual fue elegido, al menos cuatro veces al año. En cumplimiento de lo que la ley determina el diputado rinde cuenta ante la Asamblea Municipal una vez durante el mandato y, adicionalmente, en todas las ocasiones que se le solicite. Él participa de manera sistemática en reuniones de trabajadores, campesinos y estudiantes; visita fábricas, escuelas, cooperativas agrícolas; se reúne con dirigentes de empresas y organismos estatales y con muchos otros representantes de las instituciones locales y nacionales y de la sociedad civil. A su vez los diputados se reúnen sistemáticamente para evaluar y discutir en el seno de sus Comisiones y en ocasiones entre todos los que residen en una misma provincia para dar sus criterios y analizar los proyectos de leyes que serán presentados a las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional.

Las leyes de mayor trascendencia, aquellas que pueden afectar o les incumbe a la población en su conjunto o a los trabajadores y a su familia, se consultan y discuten con ellos en fábricas, cooperativas campesinas y escuelas así como en los barrios, entidades e instituciones de todo el país antes de ser analizadas, debatidas y aprobadas en el Parlamento.

El artículo 76 de la Constitución establece que todas las Leyes y acuerdos que adopte la Asamblea Nacional se tienen que tomar por mayoría de votos, con excepción de los que se refieran a las reformas de la propia Constitución que requerirán de las dos terceras partes de los que integran el Parlamento. Las leyes que la Asamblea Nacional aprueba no pueden ser vetadas por el Gobierno, o el presidente, ni pueden disolverla.3

Consejo de Estado

El Consejo de Estado es el órgano superior que representa al parlamento entre cada uno de sus periodos plenarios de sesiones. Tiene la condición de jefatura colegiada del Estado y está compuesto por su presidente (jefe de Estado y de Gobierno), un primer vicepresidente (que lo es también del Gobierno), cinco vicepresidentes, un secretario y veintitrés miembros. Este órgano tiene potestad legislativa plena, a través de decretos-leyes que deben ser ratificados por la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

Consejo de Ministros

El Gobierno cubano, colegiado en el Consejo de Ministros de Cuba Consejo de Ministros es quien ostenta las funciones ejecutivas. Sus miembros son elegidos por el parlamento o por el Consejo de Estado, por tiempo indefinido e individualmente (aunque en determinadas fechas se han efectuado renovaciones mayoritarias, la última el 2 de marzo de 2009). Está integrado por el presidente y el primer vicepresidente del Consejo de Estado, por un número indeterminado de vicepresidentes (actualmente 6), que pueden ser o no ministros, su Secretario, el resto de los ministros y los presidentes de otras entidades con rango de ministerio. El Gobierno cubano sesiona en pleno o selectivamente con carácter semanal.

sábado, 22 de febrero de 2025

Romeo ante el cadáver de Julieta

 




Cripta del mausoleo de los Capuletos, en Verona. Al levantarse el telón, la cripta, en penumbras, deja ver un túmulo, y, sobre éste, el cadáver de Julieta. Entra ROMEO con una antorcha encendida. Se acerca al túmulo. Contempla en silencio los despojos de su amada. Luego se vuelve hacia los espectadores. 

ROMEO.-¡Era, pues, verdad! ¡Julieta se ha suicidado! Veloces mensajeros, oculto el rostro chismoso tras la máscara de un falso dolor, corrieron a Mantua a darme la noticia. Pero, junto con la noticia, hacían tintinear en el aire la intimación de que volviese, la amenaza de que, en caso contrario, me traerían por la fuerza. Todos se despedían de mí con el mismo adiós: "Romeo, ahora sabrás cuál es tu deber". He comprendido. He vuelto. Aquí estoy. No he encontrado a nadie en el camino. Nadie me estorbó el paso para que llegase a este lúgubre sitio y me enfrentase a solas con el cadáver de Julieta. Excesivas casualidades, demasiada benevolencia del destino, sospechoso azar. Alcahuetería de la noche, ¿Cuál es tu precio? Los que te han sobornado ahora me espían, huéspedes de tu sombra. Aguardan que les entregues lo que les prometiste. ¿Y qué les prometiste, noche rufiana? ¡Mi suicidio! Así podrán dar por concluida esta historia que tanto los irrita y que, en el fondo, los compromete de una manera fastidiosa. Julieta ya ha escrito la mitad del epílogo. Ahora yo debo añadirle la otra mitad para que el telón descienda entre lágrimas y aplausos, y ellos puedan levantarse de sus asientos, saludarse unos a otros, reconciliarse los que estaban enemistados, tú, Montesco, con vos, Capuleto, y luego volverse a sus casas a comer, a dormir, a fornicar y a seguir viviendo. Y si no lo hago por las buenas, me obligarán a hacerlo por las malas. Me llamarán Romeo de pacotilla, amante castrado, vil cobarde. Me cerrarán todas las puertas. Seré tratado como el peor de los delincuentes. Terminarán por acusarme de ser el asesino de Julieta y alguien se creerá con derecho a vengar ese crimen. O escribo yo la conclusión o la escribirán ellos, pero siempre con la misma tinta: mi sangre. De lo contrario la muerte de Julieta los haría sentirse culpables. Suicidándonos, Julieta y yo intercambiamos responsabilidades y ellos quedan libres. (A Julieta.) ¿Te das cuenta, atolondrada? ¿Te das cuenta de lo que has hecho? ¿Tenías necesidad de obligarme a tanto? ¿Era necesario recurrir a estas exageraciones? Nos amábamos, está bien, nos amábamos. Pero de ahí no había que pasar. Amarse tiene sentido mientras se vive. Después, ¿qué importa? Ahora me enredaste en este juego siniestro y yo, lo quiera o no, debo seguir jugándolo. Me has colocado entre la espada y la pared. Sin mi previo consentimiento, aclaro. Nací amante, no héroe. Soy un hombre normal, no un maniático suicida. Pero tú, con tu famosa muerte, te encaramaste de golpe a una altura sobrehumana hasta la que ahora debo empinarme para no ser menos que tú, para ser digo de tu amor, para no dejar de ser Romeo. ¡Funesta paradoja! Para no dejar de ser Romeo debo dejar de ser Romeo. (Al público.) Esto me pasa por enamorarme de adolescentes. Lo toman todo a la tremenda. Su amor es una constante extorsión. O el tálamo o la tumba. Nada de paños tibios, de concesiones, de moratorias, de acuerdos mutuos. Y así favorecen los egoístas designios de los mayores, que aprovechan esa rigidez para quebrarles la voluntad como leña seca. (Otro tono.) Ah, pero yo me niego. Me niego a repetir su error. Todo esto es una emboscada tendida con el único propósito de capturarme. Señores, miladis, rehúso poner mi pie en el cepo. Amo a Julieta. La amaré mientras viva. La lloraré hasta que se me acaben las lágrimas. Pero no esperéis más de mí. No me exijáis más. La vida justifica nuestros amores, en tanto que ningún amor es suficiente justificación para la muerte. Buenas noches. 

(Arroja la antorcha en un rincón, donde se apaga; se emboza la capa y sale.  La escena queda sola unos instantes. Luego entran dos PAJES conduciendo el cadáver de ROMEO con una daga clavada en el pecho. Lo depositan a los pies del túmulo. Uno de los PAJES coloca una mano de ROMEO en la empuñadura de la daga. Se retiran. 

Entra FRAY LORENZO. Cae de hinojos. Alza los brazos. 

FRAY LORENZO.- ¡Oh amantes perfectos! 


Telón  


       Marco Denevi - Falsificaciones (1966)


viernes, 21 de febrero de 2025

Receta de tortilla de papas.


Les paso la  receta  de la tortilla de papas que mejor me sale:

 

 

 

Ingredientes:

 

1 kilo y cuarto de papas

 

Dos cebollas grandes o cuatro comunes

 

6 huevos

 

Chorizo colorado español y panceta (optativos)

 

 

 

Se cortan las papas en rodajas muy finas (3 o 4 mm.)

 

Se cortan las cebollas en mitades y luego en rodajas del doble de gruesas que las de las papas

 

Se mezclan bien las cebollas y las papas; si se quiere hacer una tortilla a la española se  agregan fetitas de chorizo colorado y de panceta salada o ahumada.

 

En una olla se ponen a calentar 300 cm3 de aceite. Cuando está caliente, se echa la mezcla y se la deja freir a fuego fuerte revolviendo de vez en cuando para que no se queme ni se fría desparejo.

 

Cuando algunas cebollas y papas comienzan a tomar color oscuro se retira del fuego y se coloca la mezcla en un escurridor para desalojar el aceite

 

Una vez escurrido, se agrega junto con los 6 huevos batidos en un bol amplio y se mezcla todo.

 

Se echa en una sartén con muy poco aceite y se fríe más o menos según lo jugosa o no que se prefiera la tortilla.

 

Se la voltea y se frie igual  del otro lado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 8 de febrero de 2025

Los superjuguetes duran todo el verano

 

En el jardín de la señora Swinton era siempre verano. Los delicados almendros estaban perpetuamente cubiertos de hojas. Mónica Swinton arrancó una rosa azafranada y se la mostró a David.

—¿No es preciosa? —dijo.

David levantó la cabeza y le sonrió, sin responder. De pronto, le arrebató la flor y echó a correr por el parque hasta desaparecer detrás de la casilla del perro donde el robot-guadaña esperaba agazapado, listo para cortar o barrer o rodar cuando llegase el momento. Mónica se quedó sola en el impecable sendero de grava plástica.

Había hecho todo lo posible por querer a David.

Cuando se decidió a seguir al pequeño, lo encontró en el jardín trasero, haciendo flotar la rosa en la pequeña piscina. Parecía absorto, con los pies en el agua y las sandalias puestas.

—David, querido, ¿es necesario que seas tan insoportable? Entra ahora mismo a cambiarte los zapatos y los calcetines.

El niño la siguió al interior de la casa sin protestar, la cabeza oscura bamboleándose a la altura de la cintura de Mónica. A los tres años, no mostraba ningún temor por el secador ultrasónico de la cocina. Pero antes que su madre pudiese alcanzarle un par de pantuflas, se había escabullido desapareciendo en el silencio de la casa.

Probablemente andaría buscando a Teddy.

Mónica Swinton, veintinueve años, figura grácil y ojos centelleantes, entró en la sala y se sentó cuidando cómo ponía las piernas. Empezó por sentarse y pensar; al rato sólo estaba sentada. El tiempo se le reclinaba en el hombro con la indolencia maníaca que reserva para los niños, los insanos y las esposas cuyos maridos están afuera, mejorando el mundo. Casi por reflejo, estiró el brazo y cambió la longitud de onda de las ventanas. El jardín se esfumó; en su lugar apareció, a la izquierda, el centro de la ciudad pululante de multitudes, botes neumáticos y edificios; pero no aumentó el volumen del sonido. Seguía sola. Un mundo superpoblado es el lugar ideal para estar sola.

Los directores de la Synthank estaban celebrando el lanzamiento de un nuevo producto con un almuerzo descomunal. Algunos de ellos usaban las máscaras faciales plásticas de moda en ese entonces. Todos eran elegantemente esbeltos, no obstante los suculentos manjares y las bebidas que estaban devorando. Las esposas eran elegantemente esbeltas, no obstante los suculentos manjares y las bebidas que también ellas estaban devorando. Una generación anterior y menos sofisticada los habría llamado hermosa gente, a no ser por los ojos.

Henry Swinton, Director Gerente de Synthank, se preparaba para pronunciar un discurso.

—Siento que su esposa no pueda estar con nosotros para escucharlo —le dijo un vecino de mesa.

—Mónica prefiere quedarse en casa pensando hermosos pensamientos —dijo Swinton, siempre sonriente.

—De una mujer tan hermosa como ella no se puede esperar más que pensamientos hermosos —dijo el hombre.

«Aparta tu pensamiento de mi mujer, hijo de perra», pensó Swinton, sin dejar de sonreír.

En medio de los aplausos de la concurrencia, se levantó a pronunciar el discurso. Luego de un par de bromas, comenzó:

—Hoy nuestra empresa da un paso gigantesco hacia el futuro. Hace casi diez años lanzamos al mercado mundial las primeras formas de vida sintética. Todos ustedes saben el éxito que han tenido, en especial los dinosaurios en miniatura. Pero ninguna de ellas estaba dotada de inteligencia.

»Parece paradójico que en este día y en esta época podamos crear vida pero no inteligencia. Nuestra primera línea de venta, el cruzacinta, es el que más se vende, y es el más estúpido.

Todos se rieron.

—Aunque las tres cuartas partes de nuestro mundo superpoblado pasen hambre, nosotros tenemos la suerte de poder comer más de lo necesario, gracias al control de la natalidad. Nuestro problema es la obesidad, no la desnutrición. Me imagino que no hay nadie alrededor de esta mesa que no tenga un cruzacinta trabajando en el intestino delgado, un parásito cibernético perfectamente inofensivo que permite ingerir hasta un cincuenta por ciento más de alimentos sin peligro de perder la silueta. ¿De acuerdo?

Gestos de asentimiento general.

—Nuestros dinosaurios en miniatura son casi igualmente estúpidos. Hoy lanzamos una forma de vida sintética inteligente: un servihombre de tamaño natural.

»Y no sólo tiene inteligencia, sino además una inteligencia limitada. Pensamos que un ser dotado de cerebro humano asustaría a la gente.

»Nuestro servihombre tiene en el cráneo una pequeña computadora.

»Ya hubo en el mercado autómatas con una minicomputadora como cerebro, objetos plásticos sin vida, superjuguetes, pero hemos encontrado al fin una manera de insertar circuitos cibernéticos en carne sintética.

David estaba en su cuarto, sentado junto al ventanal, luchando con papel y lápiz. Por último, dejó de escribir e hizo rodar el lápiz arriba y abajo por la inclinada tapa del pupitre.

—¡Teddy! —llamó.

Teddy estaba tendido en la cama contra la pared, debajo de un libro de imágenes móviles y un gigantesco soldado de material plástico. El registro de la voz del amo lo activó, y se sentó en la cama.

—¡Teddy, no se me ocurre qué decir!

Deslizándose fuera de la cama, el osito de felpa se acercó con movimientos rígidos y se abrazó a la pierna del niño. David lo alzó y lo sentó sobre el escritorio.

—¿Qué has dicho hasta ahora?

—He dicho… —Levantó la carta y la miró con atención—. Digo «Querida Mami, espero que estés bien ahora. Yo te quiero…».

Hubo un largo silencio, que el oso interrumpió:

—Eso suena muy bien. Ve abajo y dásela.

Otro largo silencio.

—No está del todo bien. No la entenderá.

En el interior del oso, una pequeña computadora revisó un programa de posibilidades.

—¿Por qué no la escribes otra vez con lápices de colores?

No hubo respuesta, y el oso repitió:

—¿Por qué no la escribes otra vez con lápices de colores?

David miraba absorto por la ventana.

—Teddy, ¿sabes lo que estaba pensando? ¿Cómo hace uno para distinguir las cosas reales de las que no son reales?

El oso barajó alternativas.

—Las cosas reales son buenas.

—Yo me pregunto si el tiempo es bueno. No creo que a Mami le guste mucho el tiempo. El otro día, hace muchos días, le oí decir que el tiempo no le alcanzaba. ¿Es real el tiempo, Teddy?

—Los relojes marcan el tiempo. Los relojes son reales. Mamá tiene relojes, de modo que le gustan. Lleva un reloj en la muñeca junto con el dial.

David había empezado a dibujar un avión jumbo en el dorso de la carta.

—Tú y yo somos reales, Teddy, ¿no?

Los ojos del oso se clavaron en el niño.

—Tú y yo somos reales, David.

Reconfortar era su especialidad.

Mónica se paseaba lentamente por la casa. Era casi la hora de sintonizar el correo de la tarde. Marcó en el dial de la muñeca el número de la Oficina Central de Correos, pero no se oyó nada. Unos minutos más.

Podía retomar su pintura. O llamar a sus amigas. O esperar el regreso de Henry. O subir a jugar con David…

Salió al vestíbulo y se detuvo al pie de la escalera.

—¡David!

Ninguna respuesta. Llamó de nuevo, y una tercera vez.

—¡Teddy! —llamó en un tono más áspero.

—Sí, Mami. —Al cabo de un momento, la dorada cabecita peluda de Teddy apareció en lo alto de la escalera.

—¿Está David en su cuarto, Teddy?

—David salió al jardín, Mami.

—¡Ven aquí, Teddy!

Impasible, observó la figurita peluda de patitas cortas y rechonchas que venía saltando de escalón en escalón. Cuando llegó al pie, Mónica lo levantó y lo llevó al vestíbulo. Inmóvil en los brazos de ella, el oso la miraba a la cara. Mónica alcanzaba a percibir la levísima vibración del motor de Teddy.

—Quédate ahí, Teddy. Quiero hablar contigo. —Lo puso sobre una mesa, y Teddy se quedó allí como ella se lo había ordenado, con los brazos extendidos hacia adelante, abiertos en la promesa eterna de un abrazo.

—Teddy, ¿David te pidió que me dijeras que había salido al jardín?

Los circuitos del cerebro del oso eran demasiado simples para cualquier artificio.

—Sí, Mami.

—Así que me mentiste.

—Sí, Mami.

—¡Deja de llamarme Mami! ¿Por qué me evita David? Me tiene miedo, ¿eh?

—No. Te quiere.

—¿Por qué no podemos hablar?

—David está arriba.

La respuesta la dejó perpleja. ¿Por qué perder tiempo hablando con esta máquina? ¿Por qué no subir, sencillamente, y tomar a David en brazos y hablarle, como una madre cariñosa a un hijo cariñoso? Oyó el peso del silencio sobre la casa, un silencio que pesaba de un modo diferente en cada habitación. En el descanso de arriba, algo se movía, sigiloso… David, tratando de esconderse de ella…

Ahora se acercaba al final del discurso. Los invitados estaban atentos; también lo estaba la Prensa, alineada en dos paredes de la sala de banquetes, grabando las palabras de Henry y sacándole una que otra fotografía.

—Nuestro servihombre será, en muchos sentidos, un producto de la computadora. Sin computadoras, nunca hubiéramos podido dominar las complejidades bioquímicas de la carne sintética. El servihombre será además un derivado de la computadora, pues tendrá una computadora en la cabeza, una computadora microminiaturizada capaz de afrontar casi todas las situaciones que puedan producirse en una casa. Con ciertas limitaciones, por supuesto.

Risas; muchos de los presentes conocían el acalorado debate que había dividido a los miembros del directorio antes que de decidir que el servihombre, bajo el uniforme impecable, fuese una criatura neutra.

—En medio de todos los triunfos de nuestra civilización, sí, y también en medio de todos los abrumadores problemas de la superpoblación, es triste recordar cuántos millones de personas sufren una soledad y un aislamiento crecientes. Nuestro servihombre será para ellos una bendición; siempre tendrá una respuesta, y ni la más insulsa de las conversaciones podrá aburrirlo.

»Para el futuro, estamos proyectando otros modelos, masculinos y femeninos, algunos de ellos sin las limitaciones de este primero, les doy mi palabra, de diseño más avanzado, verdaderos seres bioelectrónicos.

»No sólo tendrán sus propias computadoras, con posibles programaciones individuales: estarán además conectados con la Red de Información Mundial. Así todos podrán disfrutar del equivalente de un Einstein en sus propias casas. ¡La soledad habrá desaparecido para siempre!

Se sentó en medio de un aplauso entusiasta. Hasta el servihombre sintético, sentado a la mesa y vestido con un traje convencional, aplaudió con gusto.

Llevando a la rastra el maletín, David se escurrió subrepticiamente por el costado de la casa. Trepó al banco ornamental bajo la ventana del vestíbulo y espió con cautela hacia dentro.

La madre de David estaba de pie en medio de la habitación. Tenía el rostro en blanco, sin ninguna expresión. David la observó atemorizado y fascinado. Él no se movió; ella no se movió. El tiempo parecía haberse detenido dentro, como se había detenido en el jardín.

Al cabo, ella dio media vuelta y salió de la habitación. Poco después David golpeó en la ventana. Teddy miró alrededor, lo vio, se dejó caer de la mesa y se acercó a la ventana. Toqueteándola con las patitas torpes, al fin logró abrirla.

Se miraron.

—No sirvo para nada, Teddy. ¡Escapémonos!

—Tú eres un niño muy bueno. Tu Mami te quiere.

David meneó lentamente la cabeza.

—Si me quiere, ¿por qué no puedo hablar con ella?

—Estás haciendo el tonto, David. Mami se siente sola. Por eso te tiene a ti.

—Ella tiene a Papi. Yo no tengo a nadie excepto a ti, y me siento solo.

Teddy le dio un amistoso coscorrón en la cabeza.

—Si te sientes tan mal, lo mejor que puedes hacer es volver a ver al psiquiatra.

—Odio a ese viejo psiquiatra; me hace sentir como si yo no fuera real.

Echó a correr por el jardín. El oso saltó por la ventana y lo siguió tan rápido como se lo permitían las patitas.

Mónica Swinton entró en el cuarto de David. Llamó a su hijo una vez y luego se quedó allí, indecisa. Todo estaba en silencio.

Había lápices de colores sobre el escritorio. Obedeciendo a un impulso, Mónica se acercó al escritorio y lo abrió. Dentro había docenas de hojas de papel. Muchas de ellas escritas con lápices de colores por la insegura mano de David, cada letra de un color distinto a la anterior. Ninguno de los mensajes estaba terminado.

«MI QUERIDA MAMI, CÓMO ESTÁS REALMENTE, ME QUIERES TANTO COMO…».

«QUERIDA MAMI, TE QUIERO A TI Y A PAPI Y BRILLA EL SOL…».

«QUERIDA QUERIDA MAMI, TEDDY ME ESTA AYUDANDO A ESCRIBIRTE, TE QUIERO A TI Y A TEDDY…».

«ADORADA MAMI, SOY TU HIJITO ÚNICO Y TE QUIERO TANTO QUE A VECES…».

«QUERIDA MAMI, TU ERES DE VERAS MI MAMI Y ODIO A TEDDY…».

«ADORADA MAMI, ADIVINA CUANTO TE…».

«QUERIDA MAMI, TU NIÑITO SOY YO, NO TEDDY Y YO TE QUIERO PERO TEDDY…».

«QUERIDA MAMI, ESTA ES UNA CARTA PARA TI PARA DECIRTE CUANTO CUANTÍSIMO…».

Mónica dejó caer las hojas de papel y rompió a llorar. Las cartas, con sus confusas leyendas de alegres colores, revolotearon y se posaron en el suelo.

Henry Swinton tomó el expreso para volver a casa; estaba de muy buen humor y de tanto en tanto le hablaba al servihombre sintético que llevaba de regalo. El servihombre contestaba cortés y puntualmente, aunque las respuestas no eran siempre adecuadas, de acuerdo con los criterios humanos.

Los Swinton vivían en una de las manzanas más cotizadas de la ciudad, a medio kilómetro del nivel del suelo. Encerrada entre otras, la vivienda de los Swinton no tenía ventanas al exterior; a nadie le interesaba ver el superpoblado mundo de afuera. Henry abrió la puerta con el radar retiniano, y entró en la casa seguido por el servihombre.

Al instante, Henry estuvo rodeado por la grata ilusión de jardines en eterno verano. Era asombroso lo que el Todograma podía hacer para crear espejismos inmensos en espacios pequeños. Detrás de las rosas y las glicinas se levantaba la casa: la ilusión era perfecta: una mansión estilo georgiano apareció dándole la bienvenida.

—¿Qué te parece? —le preguntó al servihombre.

—Las rosas tienen parásitos a veces.

—Estas rosas están garantizadas, son perfectas.

—Es siempre aconsejable comprar mercaderías garantizadas, aunque cuesten un poco más.

—Gracias por la información —dijo Henry secamente.

Las formas de vida sintética tenían menos de diez años, los viejos autómatas androides menos de dieciséis; las fallas iban corrigiéndose año tras año.

Abrió la puerta y llamó a Mónica.

Mónica salió inmediatamente de la sala y le echó los brazos al cuello, besándolo con pasión en la mejilla y los labios. Henry estaba desconcertado.

Echó la cabeza hacia atrás para mirarle la cara, y vio que parecía irradiar luz y belleza. Hacía meses que no la veía tan excitada. Instintivamente, la abrazó con más fuerza.

—Querida, ¿qué sucede?

—Henry, Henry…, oh, amor mío, estaba desesperada… Pero sintonicé el correo de la tarde y…, ¡nunca lo creerás! ¡Oh, es maravilloso!

—Por amor del cielo, mujer, ¿qué es maravilloso?

Vio por el rabillo del ojo el membrete de la fotostática que ella tenía en la mano, recién salida del receptor mural y todavía húmeda: Ministerio de Población. Sintió que los colores se le quitaban de la cara, sorprendido y esperanzado.

—Mónica…, oh… ¡No me digas que salió nuestro número!

—Sí, amor mío, sí, ¡esta semana hemos ganado la lotería de paternidad! ¡Podemos concebir ahora mismo una criatura!

Henry soltó un grito de alegría. Bailaron alrededor del cuarto. La presión demográfica era tan abrumadora que la reproducción estaba estrictamente controlada. Para tener hijos se necesitaba un permiso del gobierno. Hacía cuatro años que esperaban este momento. Gritaban de alegría, con sonidos incoherentes.

Al fin se tranquilizaron, jadeantes, y se quedaron en el centro del cuarto riéndose cada uno de la felicidad del otro. Al bajar del cuarto de David, Mónica había quitado la opacidad de las ventanas, que ahora mostraban la vista del jardín. La luz del sol artificial se alargaba y doraba sobre el césped, y David y Teddy estaban mirándolos por la ventana.

Al verlos, Henry y su mujer se pusieron serios.

—¿Qué hacemos con ellos? —preguntó Henry.

—Teddy no es problema. Funciona bien.

—¿David funciona mal?

—Hay dificultades aun en el centro de comunicación verbal. Creo que va a tener que volver a fábrica.

—Está bien. Veremos cómo se conduce antes que nazca el bebé. Lo cual me recuerda…, tengo una sorpresa para ti; ¡ayuda en el momento necesario! Acompáñame al vestíbulo y mira lo que he traído.

Cuando los dos adultos desaparecieron de la habitación, el niño y el oso se sentaron bajo las rosas artificiales.

—Teddy…, supongo que Mami y Papi son reales, ¿no?

—Haces unas preguntas tan tontas, David —dijo Teddy—. Nadie sabe realmente lo que quiere decir «real». Entremos.

—¡Primero me llevaré otra rosa!

Arrancó una brillante flor rosada y se la llevó a la casa. Podría ponerla sobre la almohada cuando se fuese a dormir. La belleza y la tersura de la rosa le recordaban a Mami.





Autor: Brian Aldiss
Título: Los superjuguetes duran todo el verano
Título original: Super-Toys Last All Summer Long
Publicado en: Harper’s Bazaar, Diciembre de 1969
Traducción: Matilde Horne

miércoles, 1 de enero de 2025

RECETA DE BERENJENAS EN CONSERVA

 




Ingredientes: 

Seis berenjenas grandes 
Dos cabezas de ajo 
Un litro de vinagre de vino 
Dos cucharadas soperas de condimento para pizza 
Media cucharada de pimiento de cayena molido 
300 c.c. de aceite de girasol 

Cortar las berenjenas  sin pelar en rodajas de 3 cm de grosor.
Disponer las rodajas sobre un enrejado adecuado.
Espolvorear por encima con sal entrefina.
Cuando exuden el líquido darlas vuelta y salarlas del mismo modo.
Después de algunas horas enjuagarlas en agua y escurrirlas.
Poner a hervir en una olla un litro de vinagre de vino más un litro y medio de agua. 
Agregar las berenjenas y hervirlas hasta que estén blandas, cuidando de sacarlas y escurrirlas antes de que se desarmen.
Mezclar en un recipiente el aceite, el ajo cortado en finas láminas y los dos condimentos.
En un frasco grande para conservas agregar sucesivamente tres o cuatro cucharadas de aceite con los condimentos y una capa de berenjenas. Repetir en varias capas hasta llenar el frasco. 
Tapar y guardar. Es conveniente esperar una semana para que la conserva tome un gusto adecuado.


martes, 10 de diciembre de 2024

SECCIÓN CIPAYOS ARGENTINOS

  


Carta de Carlos María de Alvear a lord Strangford, embajador inglés en Río de Janeiro.

"Cinco años de repetidas experiencias han hecho ver de un modo indudable a todos los hombres de juicio y opinión, que este país no está en edad ni estado de gobernarse por sí mismo, y que necesita una mano exterior que lo dirija y contenga en la esfera del orden antes que se precipite en los horrores de la anarquía. Pero también ha hecho conocer el tiempo la imposibilidad de que vuelva a la antigua dominación, porque el odio a los Españoles, que ha excitado su orgullo y opresión desde el tiempo de la conquista, ha subido de punto con los sucesos y desengaños de su fiereza durante la revolución."

"La sola idea de composición con los Españoles los exalta hasta el fanatismo, y todos juran en público y en secreto morir antes que sujetarse a la Metrópoli. En estas circunstancias solamente la generosa Nación Británica puede poner un remedio eficaz a tanto males, acogiendo en sus brazos á estas Provincias que obedecerán su Gobierno, y recibirán sus leyes con el mayor placer, porque conocen que es el único medio de evitar la destrucción del país, á que están dispuestos antes que volver á la antigua servidumbre, y esperan de la sabiduría de esa nación una existencia pacífica y dichosa. Yo no dudo asegurar á V.E., sobre mi palabra de honor, que éste es el voto y objeto de las esperanzas de todos los hombres sensatos, que son los que forman la opinión real de los Pueblos; y si alguna idea puede lisonjearme en el mando que obtengo, no es otra cosa que la de poder concurrir con la autoridad y el poder a la realización de esta medida toda vez que se acepte para la Gran Bretaña. Sin entrar en los arcanos de la Política del Gabinete Inglés, yo he llegado a persuadirme que el proyecto no ofrece grandes embarazos en la ejecución."

"Estas provincias desean pertenecer a Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés y yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen. Es necesario se aprovechen los momentos; que vengan tropas que impongan a los genios díscolos y un jefe plenamente autorizado para que empiece a dar al país las formas que sean de su beneplácito, del rey y de la nación a cuyos efectos espero que V.E. me dará sus avisos con la reserva y prontitud que conviene para preparar oportunamente la ejecución."