Paciente mujer que refiere conductas sexuales y de pareja cíclicas y reiteradas. Relata que inició su actividad sexual en una etapa muy temprana de la preadolescencia. Esta se caracterizó por su promiscuidad, teniendo múltiples relaciones sexuales con diversos sujetos de variadas edades. Durante su adolescencia las parejas relativamente estables que formó fueron todas conflictivas y de poca duración, caracterizándose por provocar enojos a sus ocasionales compañeros y agredirlos en algunas ocasiones. A lo largo de su vida experimentó todo tipo de relaciones sexuales (lesbianismo, tríos sexuales, relaciones incestuosas y otras que no relata). A pesar de que no recuerda ningún caso puntual, supone que ha sido víctima de abuso sexual durante su infancia. Con sus parejas estables siempre ha sido infiel al punto de poner en duda la paternidad de sus hijos. Sus elecciones de pareja se centraron en sujetos dispuestos a tolerar o padecer sus infidelidades. En sus relaciones estables significativas adquiría un compromiso relativamente serio y manifiesta haber estado enamorada de estos sujetos. En todas ellas en un momento determinado buscaba otros compañeros a fin de mantener relaciones sexuales. Aparentemente estos episodios intensificaban sus sentimientos por su pareja oficial a la vez que potenciaban su excitación sexual. También refiere haber experimentado el sentimiento de que comete sus infidelidades "en beneficio" de las parejas a las que engaña, llegando en algún caso a expresarlo con la frase "lo hago por vos" como si fuera un sacrificio que sin embargo le produce una intensa excitación sexual: esto configura un goce desde el punto de vista lacaniano. Desde la psicología clásica se podría presumir que esta conducta que sería calificada de perversa tiene su origen en ciertas modalidades particulares de la relación entre sus padres y se debe a una identificación inconsciente con la figura de su madre. Actualmente ha sistematizado este método que aparentemente la satisface y le permite mantener un cierto tipo de equilibrio interno, y parece asumir el costo que representan las complicaciones que todo esto le genera al tener que soportar las recriminaciones y enojos de su pareja oficial a causa del goce que éstos le generan.
APÓCRIFO
lunes, 2 de febrero de 2026
lunes, 19 de enero de 2026
Lavado de dinero de origen ilícito en el sector inmobiliario
El proceso de integración de dinero proveniente del lavado
de activos en el sector inmobiliario es una de las etapas más críticas y
complejas del blanqueo de capitales. Los delincuentes utilizan bienes raíces
porque son activos tangibles, de alto valor y suelen tener una valorización
estable, lo que permite "limpiar" grandes sumas de dinero de una sola
vez.
Este proceso generalmente se divide en tres etapas
fundamentales: colocación, estratificación e integración.
1. Colocación (Placement)
Es el paso inicial donde el "dinero sucio" entra
por primera vez en el sistema legal. En el sector inmobiliario, esto puede
ocurrir de varias formas:
Pagos en efectivo: Se utiliza dinero en metálico para pagar
depósitos, adelantos o reformas estructurales.
Fraccionamiento (Smurfing): Realizar múltiples depósitos
bancarios pequeños para no levantar sospechas en las entidades financieras
antes de emitir un cheque para la compra.
2. Estratificación o Enmascaramiento (Layering)
Esta es la fase más compleja. El objetivo es crear una red
de transacciones para ocultar el origen ilícito y distanciar el dinero de su
fuente original.
Empresas fachada: Se utilizan sociedades pantalla (cascarón)
o fideicomisos, a menudo registrados en paraísos fiscales, para realizar la
compra.
Préstamos "Back-to-Back": El lavador deposita
dinero ilícito en un banco extranjero y luego solicita un préstamo legal usando
ese dinero como garantía para comprar la propiedad.
Manipulación de precios: Se declara un precio de venta
inferior al real en las escrituras, pagando la diferencia "bajo la
mesa" con dinero negro. Al vender la propiedad más adelante por su valor
real, el excedente aparece como una ganancia de capital legítima.
3. Integración
Es la fase final donde el dinero, ahora invertido en una
propiedad, aparece como legítimo y puede ser utilizado sin riesgo.
La fase de integración es la etapa final y más sofisticada
del proceso de lavado de activos. En este punto, el dinero —que ya ha sido
"estratificado" a través de múltiples transacciones para ocultar su
origen ilícito— se reintroduce en la economía legal bajo una apariencia de
total legitimidad.
Cuando se utilizan bienes inmuebles, la integración busca
que el criminal pueda disfrutar de la riqueza o utilizarla para financiar
actividades legales sin levantar sospechas de las autoridades.
1. La Venta del Activo "Limpio"
La forma más común de integración es la enajenación de la
propiedad.
El lavador vende el inmueble que previamente compró con
fondos de origen dudoso (o mediante empresas fachada).
Al recibir el pago del comprador (que puede ser un tercero
de buena fe), el dinero entra en la cuenta bancaria del lavador como el
producto de una transacción comercial legítima.
Ese capital ahora cuenta con un comprobante legal (escritura
de venta) que justifica su origen ante cualquier entidad financiera.
2. Generación de Rentas Legales (Alquileres)
El inmueble se pone en el mercado de arrendamiento. Los
ingresos mensuales por concepto de alquiler se depositan en el sistema
financiero.
Estos flujos de caja se reportan como ingresos por rentas,
permitiendo que el dinero sucio "se mezcle" con la rentabilidad real
del mercado inmobiliario.
A menudo, se utilizan inquilinos ficticios o se inflan los
precios de renta para bancarizar mayores sumas de dinero.
3. Préstamos de Garantía Hipotecaria (Back-to-Back)
Esta es una técnica avanzada donde el lavador utiliza el
inmueble (ya integrado o en proceso) como colateral para solicitar un crédito
bancario.
El banco otorga un préstamo real garantizado por la
propiedad.
jueves, 8 de enero de 2026
LA GUERRA DIFUSA DE BAJA INTENSIDAD
martes, 30 de diciembre de 2025
LA DEMANDA IMPOSIBLE.
miércoles, 24 de diciembre de 2025
IOMA y el curro de Máximo Kirchner.
IOMA hace tiempo que niega
prestaciones a los afiliados de manera injustificada, hasta el extremo que en
muchos casos tienen que recurrir a la vía judicial. El gobernador Axel Kicillof
tiene intenciones de presentarse en las próximas elecciones como candidato a
presidente de la nación. ¿Por qué no toma medidas con respecto a esta mutual
teniendo la autoridad para hacerlo? La actual situación le va a hacer perder
votos.
La situación del IOMA (Instituto
de Obra Médico Asistencial) es uno de los temas más sensibles en la agenda
política y social de la provincia de Buenos Aires. La crisis de la obra social,
que cuenta con más de dos millones de afiliados, ha generado un fuerte desgaste
en la relación entre el gobierno provincial, los profesionales de la salud y
los beneficiarios.
Para entender por qué el
gobernador Axel Kicillof no ha tomado una medida "drástica" (como una
intervención total o un cambio de rumbo estructural) y cómo esto afecta su
proyección presidencial, hay que analizar ciertos factores:
El Gobernador ha decidido
ratificar el rumbo y a sus funcionarios actuales bajo la premisa de que están
"dando una batalla contra las corporaciones médicas". El riesgo es
que el deterioro cotidiano de la atención termine pesando más que el discurso
político en una eventual elección nacional.
El IOMA es una de las cajas y
estructuras más grandes de la provincia. Su dirección está en manos de La
Cámpora (Homero Giles es un referente técnico de salud de esa agrupación).
En un contexto donde Kicillof
busca proyectarse como candidato presidencial, necesita mantener la cohesión de
su coalición interna. Intervenir el IOMA o remover a su cúpula implicaría una
ruptura directa con el sector de Máximo Kirchner, algo que el gobernador ha
intentado evitar para mantener la gobernabilidad y el apoyo territorial.
La respuesta a por qué el sector
de Máximo Kirchner (principalmente a través de La Cámpora) mantiene el rumbo
actual del IOMA, a pesar de las críticas, tiene motivos políticos y de caja que
se han vuelto centrales en la interna del peronismo.
IOMA no es solo una obra social;
es una de las estructuras financieras más grandes de la provincia. Maneja un
presupuesto que proviene de los aportes directos de más de 2 millones de
afiliados (empleados públicos, policías, docentes).
La creación de un "Sistema
Propio": la gestión de Homero Giles (hombre de confianza de Máximo
Kirchner) ha impulsado la apertura de cientos de policonsultorios. Buscan
reemplazar a las clínicas privadas y a las federaciones médicas (como FEMEBA). Se
denuncia que muchos de estos policonsultorios son gestionados por entidades o
cooperativas vinculadas a la militancia. Para La Cámpora, esto no es un
problema de gestión, sino una "batalla cultural" para estatizar el
sistema de salud y eliminar a los intermediarios privados, aunque en el proceso
el afiliado pierda a su médico de toda la vida.
En la interna actual entre Axel
Kicillof y Máximo Kirchner, el IOMA es un territorio que pertenece al segundo.
Tener el control de la obra social le da al sector de Máximo Kirchner un poder
de presión sobre los intendentes y sobre el propio Gobernador. Si Kicillof
intentara "solucionar" el problema interviniendo el organismo o
echando a su cúpula, rompería definitivamente su alianza con La Cámpora, algo
que hasta ahora no se ha atrevido a hacer para no fracturar el gobierno
provincial.
La Cámpora no soluciona el
problema de la manera que el afiliado espera (pagando a las clínicas y
restableciendo convenios) porque su solución es otra: forzar el colapso del
sistema tradicional para obligar a los afiliados a usar su propia red de
policonsultorios y así consolidar un modelo de salud bajo control político
directo.
Para entender quién
"gana" con la actual gestión del IOMA por parte de La Cámpora, hay
que mirar más allá de la atención médica y enfocarse en la estructura de poder y
el manejo de fondos que la agrupación está construyendo.
Uno de los puntos más polémicos
es la aparición de la ACEAPP (Asociación Civil de Establecimientos
Asistenciales y Prestadores Privados). Funciona como una intermediaria que
administra los nuevos policonsultorios que IOMA inaugura. En lugar de que el
IOMA pague directamente a los médicos o clínicas tradicionales (donde no tiene
control político), el dinero fluye hacia esta asociación. Se han denunciado
conflictos de intereses, ya que personas vinculadas a esta asociación también dirigen
empresas privadas que prestan servicios a la misma red. Muchos de estos centros
son vistos como "unidades básicas de salud" donde la agrupación tiene
control total sobre quién trabaja, qué se compra y cómo se atiende.
La medida más cuestionada es la
creación de la ACEAPP (Asociación Civil de Establecimientos Asistenciales y
Prestadores Privados), una entidad que funciona como intermediaria entre el
IOMA y los nuevos policonsultorios. La presidenta de esta asociación, Silvana
Fontana, es una médica pediatra vinculada a La Cámpora y exfuncionaria de
salud. Se la acusa de manejar una empresa privada (RM Salud) que a su vez
gestiona policonsultorios que cobran del IOMA a través de la misma ACEAPP que
ella dirige. Mientras el IOMA corta convenios con instituciones históricas
alegando falta de fondos, deriva millones de pesos a esta asociación para que
administre la nueva red. Al romper con federaciones médicas (como FEMEBA) o
clínicas locales, el IOMA "asfixia" financieramente a los prestadores
tradicionales. Al quedar el afiliado sin opciones, se lo empuja a atenderse en
los policonsultorios de la red ACEAPP.
IOMA es una fuente masiva de
empleo y presencia territorial. El control de las delegaciones regionales
permite a la agrupación colocar cuadros políticos en puestos clave en toda la
provincia. Esto les da una capilaridad territorial que pocas instituciones
ofrecen, algo vital para una organización política. El manejo de una caja de
miles de millones de pesos (que se alimenta del descuento obligatorio a
estatales) le da al sector de Máximo Kirchner una autonomía financiera enorme
frente a otros sectores del peronismo y frente al propio Kicillof.
Para La Cámpora, el éxito no se
mide en la satisfacción del afiliado: buscan que esos prestadores quiebren o se
vean obligados a aceptar las condiciones del Estado, logrando así un sistema
donde el único prestador sea el controlado por ellos.
Al entregarle esta caja y este
poder a Máximo Kirchner, el gobernador evita (o pospone) una ruptura total con
el kirchnerismo duro que podría paralizarle la Legislatura o el territorio. Es
un "pago" político para poder seguir gobernando y soñar con su
candidatura presidencial.
En resumen: Ganan los
intermediarios amigos que gestionan la nueva red, los cuadros políticos que
ocupan la estructura y el proyecto ideológico que busca eliminar la medicina
privada, aunque en el medio el afiliado pierda servicios básicos.
Esto permite que un pequeño grupo
de prestadores alineados políticamente se quede con la "exclusividad"
de una masa de 2 millones de afiliados. Es un traspaso de recursos desde el
sistema de salud diverso hacia una estructura controlada por la militancia. Existe
una denuncia recurrente de que los fondos de los afiliados (que deberían usarse
para prótesis o tratamientos oncológicos) se utilizan para sostener la
estructura política. Se acusa al gobierno de usar el dinero del IOMA para
cubrir baches del presupuesto general de la provincia o incluso para financiar
actividades proselitistas de La Cámpora, especialmente en años electorales. Se
han denunciado compras millonarias de insumos o servicios (como juguetes para
eventos o cartelería) en plena crisis prestacional, lo que refuerza la idea de
que la prioridad no es la salud del afiliado, sino la salud financiera de la
agrupación.
Desde su perspectiva, lo que los
afiliados llaman "problema", ellos lo llaman "reforma del
sistema". Prefieren que el sistema tradicional colapse para que solo quede
en pie su red propia. En ese esquema, el "beneficio" es doble:
económico (control de la caja) y político (dependencia total del afiliado hacia
el Estado/Agrupación). La sospecha de beneficios para "amigos" no es
solo una teoría, sino que está documentada en denuncias sobre la falta de
licitaciones transparentes y el crecimiento de empresas prestadoras manejadas
por exfuncionarios y militantes.
Cuando se profundiza en la
investigación de este tema, se advierte que una propuesta que puede ser
efectiva y razonable -pues mejoraría la situación económica de IOMA y el
servicio a sus afiliados obligando a competir a FEMEBA y otros prestadores con
una red independiente- tiene por verdadero fin llenar los bolsillos de una
agrupación política. Estos conflictos de naturaleza económica son los
obstáculos para que el peronismo conforme un frente unificado que posibilite
ganar las próximas elecciones presidenciales a Axel Kicillof, el único
candidato con posibilidad de conseguir el caudal de votos necesarios para el
peronismo.
Este es un ejemplo más qué deja
en evidencia los motivos del desastroso desempeño del peronismo desde el año
2015. Determinados grupos impusieron la candidatura de Daniel Scioli -un
candidato con pésima imagen- llevando al Frente para la Victoria a la derrota. En 2919 impusieron a Cristina Fernández un
candidato de dudosa orientación política como Alberto Fernández -que en
realidad actuó como testaferro de Sergio Massa y solo aportó un apoyo relativo
de Clarín- cuya gestión, marcada por su obediencia al establishment que impidió
los aumentos de sueldo necesarios, llevó a la última derrota electoral al
peronismo.
Resulta entonces que estos sectores -que son supuestos peronistas o supuestos aliados- reciben influencias, cargos y cajas extorsionando con la amenaza de no apoyar el partido, sea con la presentación de un candidato presidencial independiente o directamente con pasarse al bando contrario: Sergio Massa es el mejor ejemplo, pero otros referentes no se quedan atrás.
Es así como los argentinos
debimos soportar desde el 2015 los perjuicios que nos han causado dos gobiernos
de derecha y un gobierno pseudo peronista infiltrado por representantes del
establishment.
Ante el fracaso de la democracia
representativa liberal, alguien debería pensar en algún sistema de gobierno que
la reemplace y que evite repetir los vicios de los gobiernos conformados por
políticos tradicionales.
jueves, 11 de diciembre de 2025
El éxito del boludo.
lunes, 24 de noviembre de 2025
Lacan, Milei, el sínthome y el goce del idiota.
El concepto de sínthome en el último Lacan (principalmente Seminario XXIII, El sinthome, 1975-1976) es una reelaboración radical de la forma en que un sujeto se sostiene cuando el Nombre-del-Padre ha fallado o está forcluido. Ya no se trata tanto de la metáfora paterna que tapona el agujero del significante, sino del sínthome que anuda por sí solo lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario, permitiendo que el sujeto “se las arregle” con su goce sin pasar necesariamente por la castración simbólica clásica.
El sínthome es, por tanto, una
invención singular, un modo idiota (en el sentido griego de ἴδιος: propio,
privado, no común) de tratar el goce. No es un síntoma interpretable que remite
al Otro del significante, sino un goce opaco, autoerótico, que no pide nada al
Otro.
Ahora bien, cuando intentamos
pasar del sínthome individual al terreno colectivo, las cosas se complican
enormemente, porque el sínthome es por definición anti-social, anti-colectivo.
Es lo que permite al sujeto desabrocharse del lazo social sin desintegrarse
psicóticamente.
Sin embargo, hay una línea de lectura que ha intentado pensar lo colectivo a partir del sínthome: el “goce del idiota” como rasgo de la época (Zizek)
En la hipermodernidad, el
imperativo cínico “¡Goza!” (del superyó) se combina con el repliegue
narcisista. El sujeto contemporáneo tiende a cultivar un goce autista,
desconectado del Otro, sostenido por gadgets, pornografía, redes sociales como
prótesis sinthomáticas. El “idiota” aquí no es el tonto, sino el que goza en su
rincón sin pedir permiso ni reconocimiento. El colectivo que emerge no es una
comunidad simbólica sino una suma de idiotas que consumen el mismo
objeto-gadget (iPhone, serie, criptomoneda, ideología woke o alt-right) como
suplencia compartida.
En resumen: el sínthome es la
solución más singular y más “idiota” que un sujeto puede inventar para no
volverse loco cuando el Otro no existe. Pero precisamente por eso es casi
imposible colectivizarlo sin que derive en comunidades de goce cerrado, bandas,
sectas o mercados de objetos-suplencia. El goce del idiota es estructuralmente
anti-fraterno. La única “colectividad” posible sería una reunión de idiotas que
aceptan no entenderse del todo, que toleran la opacidad radical del goce del
otro, algo que la época vuelve cada vez más difícil.
La irrupción de Javier Milei en
la política argentina no solo ha sido un terremoto económico y cultural, sino
también un fenómeno que invita a una lectura lacaniana profunda, especialmente
en el cruce entre el sínthome individual, el goce del idiota y sus derivas
colectivas. Milei, con su estilo histriónico, su invocación constante a un
"Dios libertario" y su desprecio por el "Otro" estatal o
social, encarna una figura que parece tejida con hilos del último Lacan: un
sujeto que inventa su propia prótesis para anudar lo Real de la crisis
argentina con un discurso imaginario de salvación anarcocapitalista. Pero, como
advertía Lacan, este nudo es frágil y segregativo; cuando se colectiviza,
genera no fraternidad, sino hordas de goce opaco, donde el "idiota"
(en su acepción lacaniana de goce solitario, autoerótico y anti-social) se
multiplica en una masa que celebra la crueldad como libertad.
Lacan describe el sínthome como
esa "invención idiota" que sostiene al sujeto cuando el
Nombre-del-Padre (la ley simbólica que ordena el lazo social) falla. En Joyce,
era la escritura; en Milei, parece ser su discurso económico-esotérico: una mezcla
de Mises, Hayek y rabinos cabalistas que anuda su psicosis latente (forclusión
del padre, como sugieren sus anécdotas familiares de violencia paterna) con la
promesa de un Real puro, sin mediaciones estatales.
El fallo del Padre y la prótesis
Milei: Milei no apela a un Otro garantizado (el Estado peronista o la
"casta" que él demoniza); en cambio, su sínthome es el "Viva la
libertad, carajo!", un grito que no pide reconocimiento al Otro sino que
afirma un goce solitario. En su libro El camino del libertario (2023), cita a
Jesús Huerta de Soto reinterpretando la Biblia como anarcocapitalismo: Dios es
libertario, el Diablo es el Estado. Esto no es teología, sino sínthome: tapa el
vacío del Otro fallido (la crisis argentina post-2001, hiperinflación, etc.)
con un nudo imaginario donde él es el mesías elegido. Psicoanalistas como Nora
Merlin lo leen como "goce sádico exhibido", un narcisismo patológico
que inunda Olivos con cuadros de sí mismo, evocando el mito de Narciso
ahogándose en su reflejo.
Lo psicótico en el poder: Lacan
advertía que el sínthome evita la desintegración, pero en Milei roza la
psicosis abierta. Su desprecio por el humor (como en Sade, según Lacan) y su
convicción delirante de ser "el azote del wokismo" muestran un sujeto que no dialoga, sino que
vocifera verdades absolutas.
En clínica, esto sería tratable
(el analista desataría el nudo para un saber menos idiota); en política, es
peligroso: un sínthome presidencial que promete libertad pero entrega ajuste
salvaje.
El "goce del idiota" en
Lacan (Seminario XVII y XXIII) es fálico, masturbatorio, desconectado del Otro:
un blablá solitario que no comunica, sino que afirma un plus-de-gozar opaco. En
la pornografía o el consumo gadget (Žižek), es el imperativo "¡Goza!"
del superyó cínico. Milei lo encarna en su exhibición de crueldad: insultos
como "zurdos de mierda", celebración de despidos y el "mayor
ajuste de la historia" (incluso en oncología), y el decreto de 2025 que
clasifica discapacias como "idiota", "imbécil" o "débil
mental".
Merlin y otros en El goce de la crueldad (2025) lo llaman "goce sádico": no hay mecanismos freudianos de defensa (inhibición, culpa); hay exhibición del daño ajeno como placer pulsional. Lacan lo vincula al goce "malo" (Seminario VII), opuesto al placer regulado: Milei goza de la "motosierra" al Estado porque es transgresión pura, indiferencia al sufrimiento (pobreza al 57% en 2024). En X, lo comparan con líderes fascistas por su arrogancia delirante y desprecio al "resto".
El idiota en el espejo: Milei acusa a los otros de idiotas ("¿Creen que la gente es tan idiota?"), pero Lacan diría que proyecta su propio goce solitario. Su voto (el "voto idiota") es anti-fraterno: no une, divide en "argentinos de bien" vs. "casta".
Pasar del sínthome individual al
colectivo, como intentaba Miller, genera "aglomerados de goce"
frágiles: sectas o fandoms que homologan idioteces sin mediación simbólica. En
Milei, esto es su base: una masa que goza en el recital histérico (como su show
en 2025), el odio compartido al "kirchnerismo" y el consumismo de
cripto/MAGA como prótesis.
Comunidad de idiotas: Siguiendo a
Žižek, es una suma de solitarios que consumen el mismo objeto (el
"león" Milei, Trump como espejo). Lacan sería pesimista: todo lazo
masivo captura el goce en un plus mortífero, como el estatismo que Milei
critica pero replica en su culto al líder.
Stavrakakis o post-lacanianos
argentinos lo leen como populismo invertido: Milei como significante vacío que
anuda goces singulares en un anti-Estado, pero deriva en neofascismo. El
peligro: una "colectividad" de idiotas que tolera la opacidad ajena
solo si es homóloga (todos odiando lo mismo), pero feroz contra el disidente.




