IOMA hace tiempo que niega
prestaciones a los afiliados de manera injustificada, hasta el extremo que en
muchos casos tienen que recurrir a la vía judicial. El gobernador Axel Kicillof
tiene intenciones de presentarse en las próximas elecciones como candidato a
presidente de la nación. ¿Por qué no toma medidas con respecto a esta mutual
teniendo la autoridad para hacerlo? La actual situación le va a hacer perder
votos.
La situación del IOMA (Instituto
de Obra Médico Asistencial) es uno de los temas más sensibles en la agenda
política y social de la provincia de Buenos Aires. La crisis de la obra social,
que cuenta con más de dos millones de afiliados, ha generado un fuerte desgaste
en la relación entre el gobierno provincial, los profesionales de la salud y
los beneficiarios.
Para entender por qué el
gobernador Axel Kicillof no ha tomado una medida "drástica" (como una
intervención total o un cambio de rumbo estructural) y cómo esto afecta su
proyección presidencial, hay que analizar ciertos factores:
El Gobernador ha decidido
ratificar el rumbo y a sus funcionarios actuales bajo la premisa de que están
"dando una batalla contra las corporaciones médicas". El riesgo es
que el deterioro cotidiano de la atención termine pesando más que el discurso
político en una eventual elección nacional.
El IOMA es una de las cajas y
estructuras más grandes de la provincia. Su dirección está en manos de La
Cámpora (Homero Giles es un referente técnico de salud de esa agrupación).
En un contexto donde Kicillof
busca proyectarse como candidato presidencial, necesita mantener la cohesión de
su coalición interna. Intervenir el IOMA o remover a su cúpula implicaría una
ruptura directa con el sector de Máximo Kirchner, algo que el gobernador ha
intentado evitar para mantener la gobernabilidad y el apoyo territorial.
La respuesta a por qué el sector
de Máximo Kirchner (principalmente a través de La Cámpora) mantiene el rumbo
actual del IOMA, a pesar de las críticas, tiene motivos políticos y de caja que
se han vuelto centrales en la interna del peronismo.
IOMA no es solo una obra social;
es una de las estructuras financieras más grandes de la provincia. Maneja un
presupuesto que proviene de los aportes directos de más de 2 millones de
afiliados (empleados públicos, policías, docentes).
La creación de un "Sistema
Propio": la gestión de Homero Giles (hombre de confianza de Máximo
Kirchner) ha impulsado la apertura de cientos de policonsultorios. Buscan
reemplazar a las clínicas privadas y a las federaciones médicas (como FEMEBA). Se
denuncia que muchos de estos policonsultorios son gestionados por entidades o
cooperativas vinculadas a la militancia. Para La Cámpora, esto no es un
problema de gestión, sino una "batalla cultural" para estatizar el
sistema de salud y eliminar a los intermediarios privados, aunque en el proceso
el afiliado pierda a su médico de toda la vida.
En la interna actual entre Axel
Kicillof y Máximo Kirchner, el IOMA es un territorio que pertenece al segundo.
Tener el control de la obra social le da al sector de Máximo Kirchner un poder
de presión sobre los intendentes y sobre el propio Gobernador. Si Kicillof
intentara "solucionar" el problema interviniendo el organismo o
echando a su cúpula, rompería definitivamente su alianza con La Cámpora, algo
que hasta ahora no se ha atrevido a hacer para no fracturar el gobierno
provincial.
La Cámpora no soluciona el
problema de la manera que el afiliado espera (pagando a las clínicas y
restableciendo convenios) porque su solución es otra: forzar el colapso del
sistema tradicional para obligar a los afiliados a usar su propia red de
policonsultorios y así consolidar un modelo de salud bajo control político
directo.
Para entender quién
"gana" con la actual gestión del IOMA por parte de La Cámpora, hay
que mirar más allá de la atención médica y enfocarse en la estructura de poder y
el manejo de fondos que la agrupación está construyendo.
Uno de los puntos más polémicos
es la aparición de la ACEAPP (Asociación Civil de Establecimientos
Asistenciales y Prestadores Privados). Funciona como una intermediaria que
administra los nuevos policonsultorios que IOMA inaugura. En lugar de que el
IOMA pague directamente a los médicos o clínicas tradicionales (donde no tiene
control político), el dinero fluye hacia esta asociación. Se han denunciado
conflictos de intereses, ya que personas vinculadas a esta asociación también dirigen
empresas privadas que prestan servicios a la misma red. Muchos de estos centros
son vistos como "unidades básicas de salud" donde la agrupación tiene
control total sobre quién trabaja, qué se compra y cómo se atiende.
La medida más cuestionada es la
creación de la ACEAPP (Asociación Civil de Establecimientos Asistenciales y
Prestadores Privados), una entidad que funciona como intermediaria entre el
IOMA y los nuevos policonsultorios. La presidenta de esta asociación, Silvana
Fontana, es una médica pediatra vinculada a La Cámpora y exfuncionaria de
salud. Se la acusa de manejar una empresa privada (RM Salud) que a su vez
gestiona policonsultorios que cobran del IOMA a través de la misma ACEAPP que
ella dirige. Mientras el IOMA corta convenios con instituciones históricas
alegando falta de fondos, deriva millones de pesos a esta asociación para que
administre la nueva red. Al romper con federaciones médicas (como FEMEBA) o
clínicas locales, el IOMA "asfixia" financieramente a los prestadores
tradicionales. Al quedar el afiliado sin opciones, se lo empuja a atenderse en
los policonsultorios de la red ACEAPP.
IOMA es una fuente masiva de
empleo y presencia territorial. El control de las delegaciones regionales
permite a la agrupación colocar cuadros políticos en puestos clave en toda la
provincia. Esto les da una capilaridad territorial que pocas instituciones
ofrecen, algo vital para una organización política. El manejo de una caja de
miles de millones de pesos (que se alimenta del descuento obligatorio a
estatales) le da al sector de Máximo Kirchner una autonomía financiera enorme
frente a otros sectores del peronismo y frente al propio Kicillof.
Para La Cámpora, el éxito no se
mide en la satisfacción del afiliado: buscan que esos prestadores quiebren o se
vean obligados a aceptar las condiciones del Estado, logrando así un sistema
donde el único prestador sea el controlado por ellos.
Al entregarle esta caja y este
poder a Máximo Kirchner, el gobernador evita (o pospone) una ruptura total con
el kirchnerismo duro que podría paralizarle la Legislatura o el territorio. Es
un "pago" político para poder seguir gobernando y soñar con su
candidatura presidencial.
En resumen: Ganan los
intermediarios amigos que gestionan la nueva red, los cuadros políticos que
ocupan la estructura y el proyecto ideológico que busca eliminar la medicina
privada, aunque en el medio el afiliado pierda servicios básicos.
Esto permite que un pequeño grupo
de prestadores alineados políticamente se quede con la "exclusividad"
de una masa de 2 millones de afiliados. Es un traspaso de recursos desde el
sistema de salud diverso hacia una estructura controlada por la militancia. Existe
una denuncia recurrente de que los fondos de los afiliados (que deberían usarse
para prótesis o tratamientos oncológicos) se utilizan para sostener la
estructura política. Se acusa al gobierno de usar el dinero del IOMA para
cubrir baches del presupuesto general de la provincia o incluso para financiar
actividades proselitistas de La Cámpora, especialmente en años electorales. Se
han denunciado compras millonarias de insumos o servicios (como juguetes para
eventos o cartelería) en plena crisis prestacional, lo que refuerza la idea de
que la prioridad no es la salud del afiliado, sino la salud financiera de la
agrupación.
Desde su perspectiva, lo que los
afiliados llaman "problema", ellos lo llaman "reforma del
sistema". Prefieren que el sistema tradicional colapse para que solo quede
en pie su red propia. En ese esquema, el "beneficio" es doble:
económico (control de la caja) y político (dependencia total del afiliado hacia
el Estado/Agrupación). La sospecha de beneficios para "amigos" no es
solo una teoría, sino que está documentada en denuncias sobre la falta de
licitaciones transparentes y el crecimiento de empresas prestadoras manejadas
por exfuncionarios y militantes.
Cuando se profundiza en la
investigación de este tema, se advierte que una propuesta que puede ser
efectiva y razonable -pues mejoraría la situación económica de IOMA y el
servicio a sus afiliados obligando a competir a FEMEBA y otros prestadores con
una red independiente- tiene por verdadero fin llenar los bolsillos de una
agrupación política. Estos conflictos de naturaleza económica son los
obstáculos para que el peronismo conforme un frente unificado que posibilite
ganar las próximas elecciones presidenciales a Axel Kicillof, el único
candidato con posibilidad de conseguir el caudal de votos necesarios para el
peronismo.
Este es un ejemplo más qué deja
en evidencia los motivos del desastroso desempeño del peronismo desde el año
2015. Determinados grupos impusieron la candidatura de Daniel Scioli -un
candidato con pésima imagen- llevando al Frente para la Victoria a la derrota. En 2919 impusieron a Cristina Fernández un
candidato de dudosa orientación política como Alberto Fernández -que en
realidad actuó como testaferro de Sergio Massa y solo aportó un apoyo relativo
de Clarín- cuya gestión, marcada por su obediencia al establishment que impidió
los aumentos de sueldo necesarios, llevó a la última derrota electoral al
peronismo.
Resulta entonces que estos sectores -que son supuestos peronistas o supuestos aliados- reciben influencias, cargos y cajas extorsionando con la amenaza de no apoyar el partido, sea con la presentación de un candidato presidencial independiente o directamente con pasarse al bando contrario: Sergio Massa es el mejor ejemplo, pero otros referentes no se quedan atrás.
Es así como los argentinos
debimos soportar desde el 2015 los perjuicios que nos han causado dos gobiernos
de derecha y un gobierno pseudo peronista infiltrado por representantes del
establishment.
Ante el fracaso de la democracia
representativa liberal, alguien debería pensar en algún sistema de gobierno que
la reemplace y que evite repetir los vicios de los gobiernos conformados por
políticos tradicionales.

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