miércoles, 24 de diciembre de 2025

IOMA y el curro de Máximo Kirchner.


IOMA hace tiempo que niega prestaciones a los afiliados de manera injustificada, hasta el extremo que en muchos casos tienen que recurrir a la vía judicial. El gobernador Axel Kicillof tiene intenciones de presentarse en las próximas elecciones como candidato a presidente de la nación. ¿Por qué no toma medidas con respecto a esta mutual teniendo la autoridad para hacerlo? La actual situación le va a hacer perder votos.

La situación del IOMA (Instituto de Obra Médico Asistencial) es uno de los temas más sensibles en la agenda política y social de la provincia de Buenos Aires. La crisis de la obra social, que cuenta con más de dos millones de afiliados, ha generado un fuerte desgaste en la relación entre el gobierno provincial, los profesionales de la salud y los beneficiarios.

Para entender por qué el gobernador Axel Kicillof no ha tomado una medida "drástica" (como una intervención total o un cambio de rumbo estructural) y cómo esto afecta su proyección presidencial, hay que analizar ciertos factores:

El Gobernador ha decidido ratificar el rumbo y a sus funcionarios actuales bajo la premisa de que están "dando una batalla contra las corporaciones médicas". El riesgo es que el deterioro cotidiano de la atención termine pesando más que el discurso político en una eventual elección nacional.

El IOMA es una de las cajas y estructuras más grandes de la provincia. Su dirección está en manos de La Cámpora (Homero Giles es un referente técnico de salud de esa agrupación).

En un contexto donde Kicillof busca proyectarse como candidato presidencial, necesita mantener la cohesión de su coalición interna. Intervenir el IOMA o remover a su cúpula implicaría una ruptura directa con el sector de Máximo Kirchner, algo que el gobernador ha intentado evitar para mantener la gobernabilidad y el apoyo territorial.

La respuesta a por qué el sector de Máximo Kirchner (principalmente a través de La Cámpora) mantiene el rumbo actual del IOMA, a pesar de las críticas, tiene motivos políticos y de caja que se han vuelto centrales en la interna del peronismo.

IOMA no es solo una obra social; es una de las estructuras financieras más grandes de la provincia. Maneja un presupuesto que proviene de los aportes directos de más de 2 millones de afiliados (empleados públicos, policías, docentes).

La creación de un "Sistema Propio": la gestión de Homero Giles (hombre de confianza de Máximo Kirchner) ha impulsado la apertura de cientos de policonsultorios. Buscan reemplazar a las clínicas privadas y a las federaciones médicas (como FEMEBA). Se denuncia que muchos de estos policonsultorios son gestionados por entidades o cooperativas vinculadas a la militancia. Para La Cámpora, esto no es un problema de gestión, sino una "batalla cultural" para estatizar el sistema de salud y eliminar a los intermediarios privados, aunque en el proceso el afiliado pierda a su médico de toda la vida.

En la interna actual entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner, el IOMA es un territorio que pertenece al segundo. Tener el control de la obra social le da al sector de Máximo Kirchner un poder de presión sobre los intendentes y sobre el propio Gobernador. Si Kicillof intentara "solucionar" el problema interviniendo el organismo o echando a su cúpula, rompería definitivamente su alianza con La Cámpora, algo que hasta ahora no se ha atrevido a hacer para no fracturar el gobierno provincial.

La Cámpora no soluciona el problema de la manera que el afiliado espera (pagando a las clínicas y restableciendo convenios) porque su solución es otra: forzar el colapso del sistema tradicional para obligar a los afiliados a usar su propia red de policonsultorios y así consolidar un modelo de salud bajo control político directo.

Para entender quién "gana" con la actual gestión del IOMA por parte de La Cámpora, hay que mirar más allá de la atención médica y enfocarse en la estructura de poder y el manejo de fondos que la agrupación está construyendo.

Uno de los puntos más polémicos es la aparición de la ACEAPP (Asociación Civil de Establecimientos Asistenciales y Prestadores Privados). Funciona como una intermediaria que administra los nuevos policonsultorios que IOMA inaugura. En lugar de que el IOMA pague directamente a los médicos o clínicas tradicionales (donde no tiene control político), el dinero fluye hacia esta asociación. Se han denunciado conflictos de intereses, ya que personas vinculadas a esta asociación también dirigen empresas privadas que prestan servicios a la misma red. Muchos de estos centros son vistos como "unidades básicas de salud" donde la agrupación tiene control total sobre quién trabaja, qué se compra y cómo se atiende.

La medida más cuestionada es la creación de la ACEAPP (Asociación Civil de Establecimientos Asistenciales y Prestadores Privados), una entidad que funciona como intermediaria entre el IOMA y los nuevos policonsultorios. La presidenta de esta asociación, Silvana Fontana, es una médica pediatra vinculada a La Cámpora y exfuncionaria de salud. Se la acusa de manejar una empresa privada (RM Salud) que a su vez gestiona policonsultorios que cobran del IOMA a través de la misma ACEAPP que ella dirige. Mientras el IOMA corta convenios con instituciones históricas alegando falta de fondos, deriva millones de pesos a esta asociación para que administre la nueva red. Al romper con federaciones médicas (como FEMEBA) o clínicas locales, el IOMA "asfixia" financieramente a los prestadores tradicionales. Al quedar el afiliado sin opciones, se lo empuja a atenderse en los policonsultorios de la red ACEAPP.

IOMA es una fuente masiva de empleo y presencia territorial. El control de las delegaciones regionales permite a la agrupación colocar cuadros políticos en puestos clave en toda la provincia. Esto les da una capilaridad territorial que pocas instituciones ofrecen, algo vital para una organización política. El manejo de una caja de miles de millones de pesos (que se alimenta del descuento obligatorio a estatales) le da al sector de Máximo Kirchner una autonomía financiera enorme frente a otros sectores del peronismo y frente al propio Kicillof.

Para La Cámpora, el éxito no se mide en la satisfacción del afiliado: buscan que esos prestadores quiebren o se vean obligados a aceptar las condiciones del Estado, logrando así un sistema donde el único prestador sea el controlado por ellos.

Al entregarle esta caja y este poder a Máximo Kirchner, el gobernador evita (o pospone) una ruptura total con el kirchnerismo duro que podría paralizarle la Legislatura o el territorio. Es un "pago" político para poder seguir gobernando y soñar con su candidatura presidencial.

En resumen: Ganan los intermediarios amigos que gestionan la nueva red, los cuadros políticos que ocupan la estructura y el proyecto ideológico que busca eliminar la medicina privada, aunque en el medio el afiliado pierda servicios básicos.

Esto permite que un pequeño grupo de prestadores alineados políticamente se quede con la "exclusividad" de una masa de 2 millones de afiliados. Es un traspaso de recursos desde el sistema de salud diverso hacia una estructura controlada por la militancia. Existe una denuncia recurrente de que los fondos de los afiliados (que deberían usarse para prótesis o tratamientos oncológicos) se utilizan para sostener la estructura política. Se acusa al gobierno de usar el dinero del IOMA para cubrir baches del presupuesto general de la provincia o incluso para financiar actividades proselitistas de La Cámpora, especialmente en años electorales. Se han denunciado compras millonarias de insumos o servicios (como juguetes para eventos o cartelería) en plena crisis prestacional, lo que refuerza la idea de que la prioridad no es la salud del afiliado, sino la salud financiera de la agrupación.

Desde su perspectiva, lo que los afiliados llaman "problema", ellos lo llaman "reforma del sistema". Prefieren que el sistema tradicional colapse para que solo quede en pie su red propia. En ese esquema, el "beneficio" es doble: económico (control de la caja) y político (dependencia total del afiliado hacia el Estado/Agrupación). La sospecha de beneficios para "amigos" no es solo una teoría, sino que está documentada en denuncias sobre la falta de licitaciones transparentes y el crecimiento de empresas prestadoras manejadas por exfuncionarios y militantes.

Cuando se profundiza en la investigación de este tema, se advierte que una propuesta que puede ser efectiva y razonable -pues mejoraría la situación económica de IOMA y el servicio a sus afiliados obligando a competir a FEMEBA y otros prestadores con una red independiente- tiene por verdadero fin llenar los bolsillos de una agrupación política. Estos conflictos de naturaleza económica son los obstáculos para que el peronismo conforme un frente unificado que posibilite ganar las próximas elecciones presidenciales a Axel Kicillof, el único candidato con posibilidad de conseguir el caudal de votos necesarios para el peronismo.

Este es un ejemplo más qué deja en evidencia los motivos del desastroso desempeño del peronismo desde el año 2015. Determinados grupos impusieron la candidatura de Daniel Scioli -un candidato con pésima imagen- llevando al Frente para la Victoria a la derrota. En 2919 impusieron a Cristina Fernández un candidato de dudosa orientación política como Alberto Fernández -que en realidad actuó como testaferro de Sergio Massa y solo aportó un apoyo relativo de Clarín- cuya gestión, marcada por su obediencia al establishment que impidió los aumentos de sueldo necesarios, llevó a la última derrota electoral al peronismo.

Resulta entonces que estos sectores -que son supuestos peronistas o supuestos aliados- reciben influencias, cargos y cajas extorsionando con la amenaza de no apoyar el partido,  sea con la presentación de un candidato presidencial independiente o directamente con pasarse al bando contrario: Sergio Massa es el mejor ejemplo, pero otros referentes no se quedan atrás.

Es así como los argentinos debimos soportar desde el 2015 los perjuicios que nos han causado dos gobiernos de derecha y un gobierno pseudo peronista infiltrado por representantes del establishment.

Ante el fracaso de la democracia representativa liberal, alguien debería pensar en algún sistema de gobierno que la reemplace y que evite repetir los vicios de los gobiernos conformados por políticos tradicionales.

 

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