viernes, 14 de noviembre de 2025

AMOS Y ESCLAVOS



En la Fenomenología del Espíritu (1807), Hegel plantea que la conciencia de sí (el reconocimiento de uno mismo como sujeto) se forma en la relación con otro. Esta relación toma la forma de una lucha por el reconocimiento, en la que uno de los sujetos se convierte en amo (señor) y el otro en esclavo (siervo).

Hegel sostuvo que la sociedad nace a partir del momento en el que un sujeto asume la posición de amo y otro la de esclavo. El amo busca someter al esclavo para ser reconocido como tal. El esclavo se resiste porque su sometimiento implica dejar de ser reconocido por el otro como sujeto. Para que la sociedad exista es necesario que esta lucha por el reconocimiento no termine en la muerte del adversario, sino en su supresión como sujeto. En Hegel, los conceptos de Amo y Esclavo no necesariamente se refieren a que un individuo sea señor y el otro sea esclavo, sino que define dos actitudes distintas: ganará la batalla quien tenga menos miedo a la muerte.

En consecuencia, existen dos tipos de sujeto: el amo, que es reconocido como sujeto a condición de no reconocer al otro como tal, y el esclavo, que acepta no ser reconocido como sujeto para preservar su vida. El amo es reconocido como sujeto por otro que no reviste esa condición, lo que en un punto le resulta insatisfactorio, pero no tiene opción; si le reconociera al otro una condición subjetiva, perdería la suya propia. Este deseo insatisfecho lo lleva a ejercer su poder sobre el esclavo en forma cada vez más intensa, a veces hasta el punto en el que puede desentenderse de la vida de éste sin el conflicto que le causaría matar a un semejante; en el fondo considera al esclavo como una cosa de la que puede deshacerse si le parece conveniente.

La teorización de Hegel resulta interesante, pues a partir del análisis realizado por Alexandre Kojève, Jaques Lacan elaboró su enunciación del concepto de “deseo”.

Lacan habla de una demanda de amor absoluto e incondicional que es previa al establecimiento del lenguaje, y por ello es imposible de satisfacer y denomina a este resto insatisfactible deseo; éste se asienta en lo que no obtiene, en lo que no es satisfecho.

Cuando Lacan dice que el sujeto desea el deseo del otro quiere decir que el sujeto desea que el otro lo desee. El reconocimiento al que hace referencia Hegel consiste para el sujeto en obtener la atención del otro. Pero al requerirla en una forma absoluta la desea, y tal pretensión no es compatible con la realidad; el sujeto pretende conseguir un imposible sin ser consciente de ello. En consecuencia, el objeto del deseo como atención total y absoluta no existe. Ante la frustración que le produce esa imposibilidad, el sujeto busca la manera de hacer que el otro le dé aquello que supuestamente le está negando, y el último recurso es obligarlo; para ello aspira a ser el amo. Al no ser consciente de qué es lo que en realidad quiere obtener (un imposible), formula en su lugar una demanda con otro objeto que debe obtener y que el otro debe darle bajo una determinada modalidad que está determinada por aquello que hizo que la atención absoluta que supone haber recibido en su infancia cesara al negársele en algún momento  mediante dicha modalidad y que va a definir la forma que tomará su reclamo en la demanda.

El otro, a su vez, se encuentra en la misma situación con respecto al sujeto: en un momento se frustra al advertir que su demanda no es satisfecha en la modalidad esperada, y en algún momento también llega a suponer qué puede obligarlo. A partir de ese momento se da una situación en la que cada sujeto intentará obligar al otro a que satisfaga su demanda. La lucha que se traba entre estos dos sujetos en algún momento debe tener una resolución. El sujeto que tiene más temor a perder la atención del otro en forma definitiva quiere evitarlo y a tal fin asume la posición del vencido. De esta manera consagra vencedor al otro reconociéndole esta posición.

Hegel se refiere a este proceso en la "Dialéctica del amo y el esclavo" y supone que dicha lucha termina con un vencedor debido al temor del vencido a resultar muerto. Sí bien esta afirmación le resultó útil para ilustrar el punto al que hacía referencia en ese momento, la realidad es que cuando supuso que el sujeto renunciaría a su deseo de ser reconocido en realidad estaba haciendo referencia sin saberlo a que el sujeto que asume el lugar de esclavo renuncia a su demanda absoluta de atención para conservar el grado de la misma de la que dispone en ese momento con la esperanza de lograr que su demanda sea satisfecha en su totalidad en un futuro. Es por esto que siempre existe la posibilidad de que el esclavo se rebele.

Para ser justos con Hegel, hay que reconocer que en determinados casos el amo está dispuesto a matar al esclavo, y lo hace cuando comprende que nunca obtendrá de él lo que reclama. En este caso el amo debe asumir que eliminó la posibilidad de obtener la satisfacción de su deseo y ha fracasado. Es por esto que los casos que terminan en asesinato constituyen un porcentaje mínimo de las relaciones de este tipo que se presentan en la generalidad de la población.

También hay que tener en cuenta que el esclavo, aun habiendo asumido la posición de tal, es incapaz de satisfacer la demanda del amo por su carácter de absoluta, por lo que éste siempre quedará insatisfecho. Para que la relación continúe, el amo debe conformarse con el plus de goce que le proporciona el hecho de disfrutar de la porción extra de atención que cree que obtiene del esclavo por ejercer su dominio sobre este.

Hegel escribe "La dialéctica del amo y el esclavo" para darle un fundamento a su visión de la historia como un proceso dialéctico que se repite mediante los cambios que determinan el acceso al poder de cada clase social a través del tiempo: es por eso que sus conclusiones no son aplicables a nivel individual. La calificación de Amo y de Esclavo resulta útil para para describir estas dos posiciones subjetivas, pero en la práctica es imposible conseguir modelos puros; todo individuo tiene algún dominio sobre alguien, y ninguno está libre de que alguien pueda ejercer algún dominio sobre él. No obstante, en la sociedad se advierten grupos de sujetos con mayor predominio del carácter de Amo y otros con el de Esclavo, y en tal sentido Hegel resulta útil para explicar ciertos conflictos sociales.

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